1: Alta resistencia al calor. La plancha de poliestireno comienza a descomponerse a 74 ℃, y a medida que la temperatura sigue aumentando, se funde y se contrae. El hormigón espumoso es un material inorgánico a base de cemento. Su resistencia al calor puede superar los 1000 ℃, sin descomposición térmica, lo que resulta en una vida útil más larga y sin fallos del aislamiento.
2: Verde y respetuoso con el medio ambiente, no tóxico e inofensivo. El hormigón espumoso no contiene ningún ingrediente tóxico, y los agentes espumantes y diversos aditivos están libres de sustancias nocivas volátiles, lo que favorece el entorno interior. Sin embargo, las placas de poliestireno liberan gas tóxico (estireno) debido a su descomposición térmica.
3: Mayor resistencia que la placa de poliestireno. La resistencia a la compresión de la placa de poliestireno es únicamente de 0,02–0,03 MPa, mientras que la resistencia a la compresión del hormigón espumoso de densidad 200–300 kg/m³ es de 0,6–0,8 MPa, por lo que su resistencia a la compresión es superior.
4: Menor costo de uso. El costo total del hormigón espumoso es un 30 %–40 % inferior al de la placa de poliestireno, lo que representa una ventaja económica clara.
5: Mayor velocidad de construcción. El hormigón espumoso se puede verter y nivelar sin necesidad de colocar pieza por pieza, y su velocidad de construcción es un tercio mayor que la de la placa de poliestireno.
6: No hay juntas, lo que reduce las pérdidas de calor causadas por estas. En cambio, las placas de poliestireno, al colocarse una a una, presentan muchas juntas, que pueden formar fácilmente puentes térmicos fríos o calientes.